6 de mayo de 2026

Yván Gil: Reclamo venezolano sobre el Esequibo se basa en principios anticolonialistas

El canciller, Yván Gil, reafirmó el compromiso de Venezuela con la soberanía territorial, ratificando la defensa del territorio Esequibo con base en el Acuerdo de Ginebra. A través de su canal en Telegram, Gil enfatizó que el gobierno venezolano desconoce la intervención de organismos externos en el diferendo.

«No aceptamos el uso de un tercero, como la Corte Internacional de Justicia, donde Guyana intenta tergiversar la historia y legitimar un despojo colonial», afirmó en Telegram.

Un legado de lucha anticolonialista

La diplomacia venezolana sostiene que su respaldo a la libre determinación de los pueblos tiene raíces profundas en la independencia frente a la corona española. Bajo esta premisa, el país califica la controversia sobre el Esequibo como una herencia del imperio británico, el cual habría orquestado un despojo territorial del que Guyana resultó beneficiaria tras su propia emancipación.

Esta postura firme se basa en los principios de soberanía y diplomacia de paz que rigen la política exterior venezolana. Para el Ejecutivo, recordar este origen histórico es fundamental para entender la legitimidad del reclamo actual, el cual se presenta como una resistencia continua frente a los vestigios de las prácticas coloniales en el continente americano.

El Acuerdo de Ginebra como única vía

Venezuela defiende la plena vigencia del Acuerdo de Ginebra de 1966 como el único marco legal válido para resolver la disputa. Según el canciller Gil, este tratado, firmado entre Caracas y una recién independizada Guyana, establece las bases para alcanzar una solución dialogada, soberana y que resulte satisfactoria para ambas partes involucradas.

En contraste, el gobierno denuncia que la intención de Guyana de acudir a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) es un intento por evadir el compromiso de negociación directa. Venezuela mantiene que la vía judicial no es el mecanismo acordado originalmente, insistiendo en que solo el diálogo bilateral bajo el espíritu de 1966 permitirá un desenlace justo en la controversia.