16 de abril de 2026

Conflicto en Oriente Medio pone en jaque el 20% del petróleo mundial en el estrecho de Ormuz

La parálisis casi total del tránsito de buques en el estrecho de Ormuz encendió las alarmas en los mercados energéticos globales. Este paso estratégico, por donde circula el 20% del consumo mundial de crudo, se encuentra bajo máxima tensión tras el inicio de las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán.

Aunque Teherán no ha decretado un cierre oficial, el flujo de petroleros se ha desplomado. Según datos de seguimiento de buques, el tránsito diario pasó de 24 naves a solo cuatro en las últimas jornadas. Esta situación impulsó el precio del barril de Brent por encima de los 88 dólares, con proyecciones que apuntan a los 100 dólares.

Respuesta de emergencia en EEUU

Ante el riesgo de desabastecimiento, el presidente Donald Trump movilizó recursos militares y financieros. La Casa Blanca ordenó a la Corporación Financiera para el Desarrollo (DFC) ofrecer seguros contra riesgos políticos a las navieras, buscando incentivar el paso de buques por la zona de conflicto.

Además, el gobierno estadounidense ha puesto a disposición de los transportistas escoltas de la Marina para garantizar la seguridad en el estrecho. Trump aseguró que estas medidas son «inminentes» y necesarias para contener el alza de los precios de la gasolina en el mercado interno de cara a los próximos meses.

Asia activa planes de contingencia

Corea del Sur, uno de los países más dependientes del crudo de Oriente Medio, ha sido el primero en reaccionar con medidas de gran escala. Por instrucción del presidente Lee Jae-myung, Seúl concretó la importación de emergencia de seis millones de barriles desde Emiratos Árabes Unidos para estabilizar sus precios internos.

Esta maniobra busca mitigar el impacto en las gasolineras surcoreanas, donde el combustible ha subido un 9% en menos de una semana. El gobierno surcoreano también confirmó que dispone de reservas estratégicas para más de 200 días mientras busca proveedores alternativos fuera del golfo Pérsico.

Rusia y la reconfiguración del mercado

La crisis en Ormuz beneficia indirectamente a Moscú. El Kremlin confirmó un «incremento considerable» en la demanda de petróleo y gas ruso tras el bloqueo parcial del estrecho. India y China reforzaron sus lazos energéticos con Rusia ante la incertidumbre en las rutas marítimas tradicionales.

Incluso el Departamento del Tesoro de EEUU autorizó temporalmente a la India a comprar crudo ruso en alta mar para evitar un colapso energético global. Expertos advierten que, de prolongarse el conflicto, el mapa de suministro mundial podría sufrir una transformación irreversible.