El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó la muerte de varios militares tras el accidente de un avión cisterna de la Fuerza Aérea estadounidense ocurrido el jueves en el oeste de Irak.
Según el comunicado oficial, la aeronave, un Boeing KC‑135 Stratotanker se precipitó aproximadamente a las 14:00 (hora del este de Estados Unidos). En el aparato viajaban seis tripulantes y, hasta el momento, se ha confirmado el fallecimiento de cuatro de ellos, mientras continúan las operaciones de rescate para localizar al resto.
CENTCOM indicó que las causas del incidente se encuentran bajo investigación. No obstante, la institución aseguró que, según las primeras evaluaciones, la pérdida del avión no fue provocada por fuego enemigo ni por fuego aliado.
El organismo también informó que las identidades de los militares fallecidos se harán públicas una vez que sus familiares hayan sido notificados oficialmente.
Versiones sobre el incidente
El organismo militar estadounidense había informado previamente que el avión se encontraba realizando operaciones en el marco de la misión denominada “Furia Épica”, vinculada a las tensiones militares en la región.
Por otro lado, fuentes militares iraníes sostuvieron que grupos de resistencia en Irak habrían derribado la aeronave con un misil cuando sobrevolaba el oeste del país. Esa versión no ha sido confirmada por las autoridades estadounidenses.
El incidente ocurre en medio del aumento de tensiones en Oriente Medio tras la ofensiva militar iniciada por Estados Unidos y Israel contra Irán a finales de febrero.
Durante esos ataques falleció el líder supremo iraní, Alí Jameneí, tras lo cual fue designado como nuevo líder del país su hijo, Mojtabá Jameneí.
En respuesta a la ofensiva, Teherán ha lanzado múltiples oleadas de misiles y drones contra posiciones israelíes y bases militares estadounidenses en Oriente Medio. Además, el país persa restringió el tránsito marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del planeta.
La tensión en esa zona ha generado fuertes fluctuaciones en el mercado energético global, con el precio del petróleo superando recientemente la barrera de los 100 dólares por barril y registrando picos cercanos a los 120 dólares en los primeros momentos de negociación.
