Los precios del petróleo supera la barrera de los 100 dólares por barril este lunes, marcando su nivel más alto desde 2022. Esta escalada sitúa al mercado en una trayectoria que, según analistas, podría pulverizar el récord histórico de 147 dólares alcanzado en julio de 2008.
En la jornada actual, el petróleo West Texas Intermediate (WTI), referencia en América, escaló un 30% hasta situarse en los 118 dólares. Por su parte, el Brent, referente en Europa, registró un incremento del 26% alcanzando los 119 dólares. Este repunte vertical responde al bloqueo del estrecho de Ormuz, una vía marítima vital por la que transita unos 20% del consumo global de crudo.
A la inestabilidad logística se suma una reducción drástica en la oferta. Grandes exportadores como Kuwait y Emiratos Árabes Unidos anunciaron recortes voluntarios en su producción. Mientras que Catar ha paralizado el suministro de gas natural licuado (GNL). Estas decisiones han generado una presión sistémica en todo el sector de los combustibles fósiles, disparando los temores de una escasez energética prolongada.
Las proyecciones de las grandes firmas financieras son poco alentadoras para el consumidor. Goldman Sachs advierte que los precios del petróleo podrían superar los picos históricos de 2008 esta misma semana. En sintonía, JP Morgan estima que los recortes de producción en las zonas afectadas por el conflicto con Irán podrían sustraer hasta cuatro millones de barriles diarios del mercado para este viernes.
De mantenerse la tendencia observada en la apertura del lunes, el mercado energético se enfrenta a un escenario de precios sin precedentes. La combinación de bloqueos geopolíticos y la estrategia de recorte de los productores locales ha creado una «tormenta perfecta» que amenaza con desestabilizar la economía global.
