Una vacuna basada en ácido desoxirribonucleico (ADN) facilitó que un número diez veces mayor de células inmunitarias se dirigieran a un punto débil del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), en comparación con las vacunas basadas en proteínas. Este estudio fue realizado por investigadores de Scripps Research y del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Estados Unidos, quienes publicaron los resultados en Science.
“Es una tecnología completamente nueva que podría ayudarnos a desarrollar una vacuna protectora contra el VIH o resolver otros problemas de vacunas particularmente difíciles”, detalló el autor principal, Darrell Irvine. Esta investigación empleó la tecnología de origami de ADN, que permite a los científicos plegar la molécula genética en formas tridimensionales precisas.
Uno de los mayores obstáculos para desarrollar una vacuna contra el VIH es lograr que el cuerpo produzca el tipo adecuado de células inmunitarias y anticuerpos. En la mayoría de las vacunas, las proteínas del VIH se unen a una estructura proteica más grande que imita a un virus.
Posteriormente, el sistema inmunitario produce una serie de anticuerpos que reconocen diferentes fragmentos de esas proteínas. Sin embargo, a menudo, algunos de esos anticuerpos no reaccionan al VIH en sí, sino a la estructura utilizada para administrar la vacuna. Esta nueva tecnología de andamiaje logra por tanto eliminar estos anticuerpos inespecíficos, además de proteger a las personas de las reacciones autoinmunitarias que atacan su propio ADN.
El equipo diseñó nanopartículas de ADN que podían mostrar 60 copias cada una de una proteína de la envoltura del VIH, conocida por activar las raras células B que eventualmente pueden producir anticuerpos neutralizantes contra el VIH. Luego, probaron las nanopartículas en ratones que expresaban genes de anticuerpos humanos.
La vacuna basada en ADN logró una proporción 25 veces mejor de células inmunitarias específicas del VIH y células inmunitarias no diana, en comparación con la estructura proteica. Dos semanas después de la vacunación, los ratones que recibieron la vacuna basada en ADN presentaron niveles detectables de las células B raras deseadas, mientras que los ratones que recibieron la vacuna basada en nanopartículas proteicas no presentaron ninguna de estas células.
Fuente: Infosalus
