La fe y la identidad cultural larense se funden este año en una sola expresión. La Divina Pastora lucirá para su procesión número 168 a la ciudad de Barquisimeto, un atuendo que rinde tributo a la madre de todas las danzas: el Tamunangue.
Esta pieza, cargada de simbolismo y tradición, no solo vestirá a la Patrona de los larenses en su multitudinario recorrido desde Santa Rosa, sino que marca el inicio de una nueva etapa en la organización de la festividad.
La elección de este motivo no es casual. El Tamunangue, declarado Patrimonio Cultural de la Nación en 2014, es la expresión más pura del mestizaje larense. Con orígenes documentados desde el siglo XVII y vinculado a la Cofradía de San Antonio de Padua, fundada en 1609 para negros y esclavos, esta danza de ocho sones representa la unión de lo espiritual y lo festivo.
Al vestir a la Divina Pastora con los elementos del Tamunangue, la Iglesia reconoce esa «triple raíz» (indígena, africana y española) que define al pueblo de Lara. Se honra la tradición de las mujeres que, por respeto al santo, siempre bailan con faldas largas, y la gallardía de los hombres que ejecutan la esgrima ceremonial con garrotes.
