El rapero Balendra Shah, alcanzó una nueva etapa en su carrera al adentrarse en la política, luego de asumir este viernes su cargo como primer ministro de Nepal.
El artista logró un éxito amplio en materia electoral como abanderado del partido Rastriya Swatantra Party (RSP) marcando un giro radical en el panorama institucional de la nación asiática.
Su ascenso obedeció al malestar social reflejado en las elecciones parlamentarias del 5 de marzo y con tan solo tres años de existencia, el RSP logró una hazaña sin precedentes al conquistar la mayoría absoluta, asegurando 182 de los 275 escaños del Parlamento.
Este proceso electoral estuvo profundamente marcado por las movilizaciones de septiembre que se saldaron con más de 70 víctimas mortales.
La victoria de Shah se interpreta, por tanto, como una respuesta democrática a la crisis social que sacudió al país y utilizó su faceta artística para movilizar a las masas durante la contienda electoral.
Un vídeo difundido ampliamente en plataformas digitales captura la esencia de su campaña, donde Shah, entre rimas y rodeado de simpatizantes, lanzaba un mensaje de esperanza.
“Esta vez, Nepal no tiene miedo, el corazón está lleno de sangre roja… la risa y la felicidad llegarán a todos los hogares esta vez”.
A pesar del entusiasmo popular, el camino para la administración de Shah está lleno de obstáculos críticos que requieren eficiencia y transparencia en los servicios públicos, áreas donde la población exige resultados tangibles de forma inmediata.
Sin embargo, el asunto más delicado que recae sobre los hombros de Shah es la justicia transicional, donde tendrá que decidir si ejecuta las propuestas del panel que investigó la represión de las protestas pasadas.
El informe recomienda llevar ante los tribunales a los responsables de la violencia, una nómina que incluye a su predecesor, KP Sharma Oli.
