21 de mayo de 2026

Presidente Putin y Xi Jinping cierran filas contra la hegemonía global y el secuestro de líderes políticos

Diversos sectores denuncian este 20 de mayo que las acciones vulneran la Carta de la ONU. Esta advertencia confirma que el irrespeto al derecho internacional profundiza la inestabilidad institucional de la región

Los gobiernos de Rusia y China emitieron este miércoles una declaración conjunta en la que rechazan las políticas hegemónicas y las acciones de fuerza contra mandatarios de naciones soberanas. El pronunciamiento se produjo en el marco de la visita oficial del presidente ruso, Vladímir Putin, a Pekín, tras la invitación extendida por su homólogo chino, Xi Jinping.
Durante el encuentro, ambos mandatarios manifestaron su firme oposición al unilateralismo y advirtieron sobre el peligro de retornar a un orden internacional dominado exclusivamente por la fuerza.
En un contexto de creciente rivalidad geopolítica, inestabilidad global y conflictos locales, las dos potencias respaldaron el papel central de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Asimismo, atribuyeron las tensiones actuales a las políticas agresivas de un grupo de Estados que operan bajo lógicas hegemónicas y neocoloniales para atentar contra la soberanía de terceros países.
El documento advierte de forma explícita que las ofensivas militares injustificadas, el uso de negociaciones como pretexto para preparar ataques y los asesinatos selectivos de funcionarios extranjeros violan el derecho internacional. La declaración también denuncia los intentos de desestabilización interna, los cambios forzados de gobierno y la detención ilegal de líderes nacionales con fines judiciales como quebrantamientos directos a la Carta de la ONU.
Por tal motivo, ambas naciones instaron a la supresión inmediata de las sanciones y medidas coercitivas unilaterales, argumentando que carecen de base legal y debilitan los propósitos fundamentales de las Naciones Unidas.

Rusia y China coincidieron en que estas acciones socavan gravemente el orden mundial establecido tras la Segunda Guerra Mundial y erosionan los principios básicos de la diplomacia interestatal.

«Las partes rechazan categóricamente y condenan enérgicamente estas acciones, afirmando que la injerencia externa destructiva en los asuntos de Eurasia es actualmente el principal factor desestabilizador de la situación en el continente», subraya el texto oficial.

Alerta por expansión militar y equilibrio nuclear

En materia de seguridad nuclear, alertaron sobre los intentos de ciertas potencias por alcanzar una ventaja militar absoluta amparadas en la fuerza. Denunciaron, además, la expansión descontrolada de bloques de defensa y el despliegue de infraestructura estratégica cerca de las fronteras de otros Estados con capacidad atómica.

De igual forma, expresaron su preocupación por la instalación de misiles de corto y medio alcance por parte de determinados países con armas nucleares. Calificaron estos movimientos de altamente desestabilizadores y como una amenaza estratégica directa para las naciones afectadas.

En este sentido, condenaron formalmente las provocaciones militares que ponen en riesgo tanto la estabilidad regional como la seguridad colectiva a escala global.

Alianza por la multipolaridad y el fin de las divisiones

Como cierre de la jornada de trabajo, los presidentes Putin y Xi suscribieron un acuerdo orientado a la consolidación de un sistema multipolar y un nuevo modelo de relaciones internacionales. Los líderes advirtieron que la agenda de paz y desarrollo global se enfrenta a desafíos inéditos que amenazan con fragmentar a la comunidad internacional.

Finalmente, destacaron la urgencia de superar las divisiones globales y eliminar las barreras transfronterizas en múltiples sectores, bajo un esquema de respeto absoluto a la soberanía, la integridad territorial y la identidad de cada Estado de la comunidad internacional.