9 de abril de 2026

Precio del petróleo perfila máximos históricos: Expertos prevén el barril a 200 dólares

El mercado energético global se enfrenta a una escalada de precios sin precedentes. Según el analista Miguel Jaimes, los conflictos geopolíticos y los ataques sistemáticos a infraestructuras críticas podrían impulsar el costo del crudo hasta los 200 dólares por barril.

Ante la urgencia de suministro, la OPEP formalizó un incremento en la producción de 206 mil barriles diarios a partir de mayo. Esta medida busca estabilizar un mercado donde los indicadores principales ya superan los 151 dólares, reflejando una volatilidad extrema.

Jaimes señaló que este contexto de precios récord sitúa a las naciones productoras en una posición de ventaja. Para Venezuela, se proyecta una aceleración en la firma de convenios con corporaciones internacionales, favorecida por el aumento sostenido de la producción nacional de crudo.

Colapso en la infraestructura y logística naval

La seguridad petrolera atraviesa una crisis profunda debido a daños en la ingeniería de refinerías y problemas en el transporte naviero. El retiro de seguros a buques mercantes dificultó el flujo logístico, creando un descalabro que afecta la distribución mundial.

«El cierre de pasos clave como el Mar Rojo compromete el tránsito de fertilizantes y materia prima», advirtió el experto.

Esta situación obliga a las potencias a buscar proveedores geográficamente más cercanos, revalorizando el papel de productores regionales como Brasil, México y Venezuela frente a la inestabilidad de Oriente Medio.

Nuevo orden bajo el esquema BRICS

El analista enfatizó que la estabilización de la industria podría tardar hasta cuatro años. En este lapso, el bloque de los BRICS, liderado por China y Rusia, jugará un rol determinante en la configuración de un nuevo orden económico y energético global.

Finalmente, la coyuntura actual subraya la necesidad de que los países consumidores mantengan relaciones de respeto con los exportadores. La crisis deja como lección que la persecución política a naciones petroleras solo agrava la inseguridad energética de las potencias dominantes.