25 de enero de 2026

Plan inmobiliario del yerno de Donald Trump busca borrar la historia de Gaza para venderla al mejor postor

Mientras la comunidad internacional aún contabiliza las víctimas en Gaza y evalúa los daños de años de conflicto, en los pasillos climatizados de Davos se ha presentado un futuro distinto para la Franja de Gaza. Jared Kushner, yerno de Donald Trump reveló un proyecto que redefine la tragedia humanitaria como una «Nueva Gaza» con zonas turísticas y viviendas inteligentes.

Las diapositivas de power point presentadas por Kushner muestran relucientes rascacielos a lo largo de la costa mediterránea de Gaza. Así como la creación de nuevas ciudades en el enclave palestino, donde más de 70 mil personas han muerto a causa de los ataques israelíes desde los atentados de Hamás del 7 de octubre de 2023.

En este sentido Kushner también ha descrito el litoral de Gaza como una «propiedad costera muy valiosa», lamentando que el potencial económico de su ubicación geográfica se haya desperdiciado en «túneles y municiones». Según su visión, la Franja puede transformarse en un centro turístico y logístico del Mediterráneo en un plazo de apenas tres años, siempre que se apliquen «principios de libre mercado».

Además el plan de Davos asume la destrucción total de los barrios densamente poblados actuales como un paso previo necesario para la construcción de una infraestructura de lujo. Lo que para la ONU son posibles crímenes de guerra, para el equipo de Kushner es «preparación del terreno».

Una investigación revela que este proyecto inmobiliario no es solo una visión de futuro, sino un motor que condiciona el presente bélico. Las críticas internacionales apuntan a que el enfoque de «limpiar el área» para reconstruir ignora deliberadamente el derecho al retorno de la población desplazada.

En declaraciones previas en Harvard, Kushner sugirió que Israel debería «sacar a la gente» de Gaza hacia zonas como el desierto del Néguev para poder «terminar el trabajo».

Cabe mencionar que el proyecto presentado por Kushner no es solo una iniciativa gubernamental, sino un consorcio privado-público. Además se ha vinculado al promotor inmobiliario israelí Yakir Gabay y a inversores de los países firmantes de los Acuerdos de Abraham. El objetivo es recaudar al menos $25,000 millones de dólares en una conferencia de inversores en Washington.

Sobre este tema, el conflicto de intereses es evidente: la familia Kushner-Trump, con profundos lazos en el sector inmobiliario global, lidera lo que inmoralmente llaman la «solución política» que casualmente despeja el camino para un desarrollo billonario en el que sus aliados comerciales tienen una posición privilegiada.

Cabe destacar que enfoque de Kushner en Davos representa la etapa final de la ocupación. En este sentido al tratar a Gaza como un activo inmobiliario en lugar de una nación con aspiraciones políticas y derechos humanos, se borra la identidad de los 2.4 millones de palestinos que la habitan. Además muestra con claridad que «Nueva Gaza» de estilo Dubái no está diseñada para los supervivientes de los bombardeos, sino para un nuevo mercado de capitales internacionales que ve en la tragedia el lienzo perfecto para el lujo.

Es imperativo resaltar que el plan estadounidense prioriza la lógica de mercado y la seguridad militar por encima de las condiciones de vida de la población palestina y de una solución política al conflicto. Asimismo  más que un proceso de paz integral, lo planteado sugiere una reconfiguración territorial y económica impuesta, que deja abiertas interrogantes clave sobre soberanía, derechos humanos y la viabilidad real de una Gaza reconstruida bajo ocupación.