Las Fuerzas Armadas de Irán, a través de su comando central unificado Jatam al-Anbiya, confirmaron que lanzaron ataques contra objetivos militares de Estados Unidos (EEUU) e Israel en la región. Entre los puntos alcanzados destacan la base aérea israelí de Ramat David y el sistema de radar en Miron.
También se extendió hacia posiciones de EEUU, reportándose ataques con drones contra el campamento Al Adiri en Kuwait y la base militar en Erbil, Irak. Según datos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), desde el inicio de estas acciones se han empleado más de 2 mil drones y 600 misiles para impactar diversos objetivos enemigos en Medio Oriente.
El mando militar iraní advirtió que las operaciones actuales son solo el preludio de una fase de bombardeos más agresiva. En un comunicado, el comando central unificado sentenció una clara advertencia sobre el futuro inmediato del conflicto:
«En los próximos días, la intensidad y la amplitud de los ataques de Irán contra las posiciones del enemigo aumentarán».
Este nuevo ciclo de hostilidades busca, según las autoridades de Irán, neutralizar la infraestructura operativa de sus adversarios. La comunidad internacional observa con preocupación este anuncio, mientras el ejército iraní asegura tener la capacidad logística para expandir el alcance de sus bombardeos en los puntos de mayor tensión.
