El conflicto contra Irán, tras la reciente escalada de tensiones y ataques en la región, continúa generando preocupación en los mercados globales, con previsiones de efectos económicos prolongados.
La estratega senior de renta variable europea de Goldman Sachs, Sharon Bell, advirtió que las consecuencias del conflicto persistirán incluso si se alcanza una solución en el corto plazo.
“Seguiremos viendo costes energéticos más elevados, entre otros factores, y por lo tanto una menor confianza y un crecimiento débil”, señaló Bell en declaraciones a Bloomberg Television.
La analista explicó que algunos indicadores económicos ya reflejan este deterioro, como las encuestas del índice de gestores de compras (PMI), que han comenzado a mostrar retrocesos.
En ese sentido, destacó que el impacto económico ya se está materializando, y que la principal incertidumbre radica en la duración de estos efectos.
Efectos de la escalada en Medio Oriente
Este escenario se produce tras la ofensiva militar emprendida por Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que ha intensificado las tensiones en la región.
Como consecuencia, se han registrado alteraciones en el mercado energético global, incluyendo el encarecimiento de los combustibles, especialmente tras las restricciones en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio de petróleo y gas.
