Este 27 de febrero se cumplen 37 años del estallido social que sacudió a Venezuela en 1989 y que la historia recuerda como El Caracazo, también llamado en su momento “El Sacudón” y posteriormente “La Masacre del Caracazo”, tras comprobarse el uso desproporcionado de la fuerza por parte del gobierno de Carlos Andrés Pérez.
Lo que comenzó como una protesta por el aumento de las tarifas del transporte público en Guarenas, estado Miranda, el 27 de febrero de 1989, se extendió rápidamente a Caracas y a otras ciudades del país, prolongándose hasta mediados de marzo.
El detonante: el Paquetazo neoliberal
Semanas antes, el Ejecutivo había anunciado un conjunto de medidas económicas conocidas como “El Paquetazo”, un programa de corte neoliberal que incluía ajustes en precios de combustibles y transporte. La decisión generó un profundo malestar en sectores populares que ya enfrentaban dificultades económicas en medio de una crisis marcada por endeudamiento externo, inflación y devaluación.
Las protestas se expandieron hacia zonas del área metropolitana de Caracas como Caricuao, Catia, Coche y El Silencio, así como a La Guaira, Maracay, Valencia, Barquisimeto, Ciudad Guayana, Mérida y Maracaibo, entre otras localidades.
De acuerdo con la reseña contenida en la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, las manifestaciones incluyeron quema de unidades de transporte, saqueos y daños a establecimientos comerciales, generando pérdidas materiales considerables.
Suspensión de garantías y militarización
El 28 de febrero de 1989, el Ejecutivo emitió el Decreto Nº 49, mediante el cual suspendió varias garantías constitucionales contempladas en la Carta Magna de 1961, entre ellas la libertad individual, la inviolabilidad del domicilio, la libertad de tránsito, de expresión y el derecho a la manifestación pacífica.
La CIDH reseña que el control fue encomendado a fuerzas militares, movilizando aproximadamente nueve mil efectivos, muchos de ellos jóvenes reclutados ese mismo mes. Fueron desplegados con fusiles FAL y vehículos blindados AMX-13 para contener a la población civil. Durante 23 días, las Fuerzas Armadas asumieron el control del territorio, estableciendo además un toque de queda entre las 6:00 p.m. y las 6:00 a.m.
La represión dejó como saldo ejecuciones extrajudiciales y graves violaciones de derechos humanos, marcando uno de los episodios más dolorosos de la historia contemporánea del país.
Un punto de quiebre histórico
El Caracazo evidenció el profundo descontento social frente a políticas económicas que impactaron de manera directa a los sectores populares. También dejó al descubierto las consecuencias de un modelo económico dependiente de la renta petrolera y vulnerable a la volatilidad de los precios del crudo, así como las limitaciones de las administraciones previas para contener la inflación y recuperar la estabilidad.





