El Gobierno de Javier Milei oficializó este lunes una drástica reestructuración del Presupuesto 2026, que implica un recorte de más de 63.000 millones de pesos (aproximadamente 45 millones de dólares) al sistema de Salud Pública. A través de la Decisión Administrativa 20/2026, el Ejecutivo de Argentina profundiza su política de ajuste fiscal, afectando directamente la provisión de fármacos, la atención oncológica y el funcionamiento de organismos sanitarios clave.
Impacto en medicamentos y oncología
El recorte más severo se concentra en el programa de Acceso a Medicamentos, Insumos y Tecnología Médica, que pierde 20.000 millones de pesos. Asimismo, el área dedicada a la investigación y tratamiento del cáncer sufrió una reducción de 5.000 millones de pesos, medida que golpea las ayudas sociales para pacientes que dependen del Estado para sus terapias.
La asistencia a las provincias también se verá debilitada tras un ajuste de 25.000 millones de pesos en el fortalecimiento de los sistemas sanitarios locales. Este recorte de fondos alcanza a programas críticos de respuesta ante enfermedades transmisibles como el VIH, hepatitis y tuberculosis.
Crisis en organismos y laboratorios
Instituciones de vanguardia científica como el Instituto Malbrán (ANLIS) enfrentan una pérdida de 1.162 millones de pesos. Esta situación conlleva la paralización de obras de infraestructura y proyectos de alta complejidad. Además, el INCUCAI, organismo rector de los trasplantes en Argentina, sufrió un recorte de 831 millones de pesos, generando incertidumbre sobre la capacidad operativa de los procesos de donación.
Por otro lado, la normativa impacta en la conservación ambiental al recortar fondos para los 42 Parques Nacionales del país, incluyendo el Iguazú y Los Glaciares. El ajuste compromete tanto el mantenimiento de la biodiversidad como la operatividad de estas áreas protegidas, esenciales para el ecosistema y el turismo nacional.
Ajuste tarifario y contexto social
Este capítulo de austeridad se da en un contexto de presión inflacionaria para los hogares argentinos, coincidiendo con aumentos de hasta el 3% en las tarifas de gas y electricidad. La administración nacional justifica estos movimientos como parte de su plan de equilibrio fiscal, aunque la acumulación de recortes genera críticas por el impacto social.
Mientras el Ejecutivo intenta contener la subida de precios en diversos sectores, la reducción en salud y servicios públicos profundiza la vulnerabilidad de los ciudadanos. La decisión marca la gestión de Milei, priorizando la reducción del gasto público por encima de la inversión en programas sanitarios y ambientales.
Con información de Telesur

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