Mientras diversos sectores de la capital larense sufren por la sequía en sus tuberías, en la urbanización Fundalara 2 se pierden miles de litros de agua potable cada día. Lo que comenzó como una pequeña filtración hace seis años, hoy es una «fuente» permanente en la Avenida Caroní con Avenida Capanaparo, justo detrás del estadio de béisbol.
La comunidad ha agotado las vías regulares de denuncia ante la hidrológica del estado y entes gubernamentales, pero la respuesta ha sido insuficiente o, en el mejor de los casos, paliativa.
Naikery Peña, comerciante de la zona y testigo diario del problema, relata que hace aproximadamente dos años una cuadrilla asistió al lugar, pero la solución duró poco.

Ante la magnitud del derrame y la falta de soluciones oficiales, los vecinos y comerciantes han tenido que improvisar medidas rudimentarias. Han colocado piedras sobre el orificio para evitar que el agua salpique a los niños, adultos y vehículos que transitan por esta concurrida zona.
El impacto de esta avería trasciende la inundación de las calles de Fundalara. Según explican los residentes, esta tubería es la línea matriz que debería surtir a sectores vecinos como Las Colinas y Santa Elena, zonas que actualmente padecen graves deficiencias en el suministro.
«Ellos lamentablemente no tienen agua, y me imagino que es por este problema aquí. Se está botando el vital líquido mientras hay muchas localidades que no tienen nada», lamentó la comerciante, haciendo un llamado urgente a las autoridades.
La comunidad solicita a Hidrolara y a la Gobernación del estado una sustitución real del tramo de tubería afectado, advirtiendo que los «parches» y abrazaderas ya no son suficientes para una infraestructura que ha colapsado tras más de un lustro de abandono.
