La presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez, ratificó la agenda de trabajo presentada por el Poder Legislativo para el período 2026-2031, enfatizando la necesidad de establecer un marco jurídico que proteja la soberanía económica y garantice la felicidad social del pueblo venezolano. Durante su alocución desde el Palacio del Pueblo, Rodríguez calificó como una “mancha histórica” las relaciones con Estados Unidos, en el contexto de la agresión armada del pasado 3 de enero, que culminó en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama, Cilia Flores.
Ante este escenario, Rodríguez instó a la unión nacional para avanzar hacia un futuro de paz y desarrollo. “Hay un maniqueísmo sobre las relaciones Venezuela-EEUU; es importante reconocer que hay una mancha en nuestra historia, pero también destacar que las relaciones económicas y comerciales deben continuar”, afirmó.
La agenda legislativa acordada prioriza un giro hacia una economía no rentista, potenciando sectores estratégicos. Entre las propuestas clave se encuentran la reforma a la Ley de Minería, orientada a atraer inversiones para el desarrollo de reservas de oro y otros minerales; la Ley del Comité de Exportación e Importaciones (COMEX), que busca diversificar las exportaciones no petroleras; y la Ley de Derechos Socioeconómicos, destinada a proteger el ingreso de los trabajadores.
Rodríguez también subrayó que, a pesar de las agresiones, Venezuela mantiene relaciones económicas diversificadas, con el 71% de sus exportaciones concentradas en ocho países, siendo Estados Unidos el destino del 27%. “Venezuela no está en guerra; es un país de paz agredido por una potencia nuclear”, enfatizó, reiterando la disposición para la cooperación económica con todas las naciones que respeten su soberanía.
Durante su intervención, Rodríguez hizo un llamado urgente a la unidad nacional, invitando a la oposición a priorizar la soberanía del país. Extendió una invitación directa a figuras opositoras, como Timoteo Zambrano y Stalin González, para participar en un nuevo momento político. “La independencia nacional debe ser nuestra virtud superior, por encima de cualquier poder público”, concluyó, instando a unificar el accionar político en defensa de la soberanía territorial.
