En Barquisimeto el reciclaje es un oficio de familias


El reciclaje debe organizarse para ser considerado un emprendimiento

Texto: José Gregorio De Sousa Infante Fotografías: Iván Piña

@guardeam           @DeSousaInfante                    ecoinfante@gmail.com

  Reciclar es una oficio familiar en Barquisimeto. Entrevistando a varios recicladores, pudimos descubrir que se trataba de familias, que a su vez vienen reciclando desde hace bastante tiempo. El reciclaje pronto se convertirá en una tradición para algunas familias, una oficio heredado, en la capital musical de Venezuela.

Desde hace meses observamos en las calles familias completas: padre, madre e hijos, recuperando cartones y plástico y fue una grata sorpresa, descubrir que muchos de ellos están emparentados. Esto lleva a afirmar que en Barquisimeto, el reciclaje es una actividad familiar.

 Igualmente se observa en la capital del estado Lara, nuevos recicladores formados por madres y sus hijos o padres y sus hijos. Este aumento de recicladores, obedece a la crisis económica que azota al país, y que ha empujado a muchas familias a buscar un sustento digno entre los desechos; aplicando aquella máxima: la basura de algunos, es un tesoro muy valioso para otros… o al menos una forma de sustento.

A continuación los testimonios:

Milenny Rojas, tiene 15 años en el reciclaje. Manifiesta que cuando se inicio, su familia le decía que “parecía una loca”, por andar recogiendo cartones en las calles. Hoy días sustenta a su familia, recolecta unos 300 Kg de cartón a la semana, como otros construyo su propia carretilla. Antes de ser recicladora trabajaba como manicurista.

Carolina Garcés, tiene 5 años en el reciclaje y 33 años de edad. Trabaja con su esposo y tres hijos varones de 15, 13 y 7 años de edad respectivamente. En el mes pueden recoger unos 1000 Kg de cartones. Al igual que todos los demás “cartoneros” realiza un solo viaje al día, labora hasta las 3 pm, por las limitaciones de la cuarentena.

Pilar García, tiene tres años como recicladora, trabaja con su esposo, papá y hermanos. Al momento de la entrevista contaba con 17 años, por lo que se inició siendo una adolescente.  Antes trabajaba haciendo empanadas. Recoge unos 500 Kg de cartón  y 10 kg de plástico al mes aproximadamente.

Con la cuarentena y la multiplicación de recicladores en el centro de Barquisimeto, se ha reducido la cantidad de material. Cree que en el centro trabajan unos 50 recicladores.

 Gabriel Infante de 33 años de edad y su concubina Angélica Aponte de 40 años de edad, tienen un año como recicladores en el centro de la ciudad. Los acompaña José Espinoza de 25 años. Se iniciaron en la quebrada la Ruezga donde recogían chatarra y luego cambiaron a cartones y plásticos. Manifiestan que recogen entre 100 a 150 kg de cartón semanales y unos 100 kg de plástico al mes. Como producto alterno venden cajas enteras a algunos comerciantes.

Antes de ser reciclador, laboraba en una empresa vendiendo helados. Todos estos trabajos formales son abandonados por los bajos salarios que no permiten sustentar a una familia, mientras que el reciclaje se perfila como una mejor fuente de ingresos.

Inician su faena a las 10:00 am hasta el final de la tarde o hasta que lo permita la cuarentena, realizan un solo viaje al día.

Ellos se han esmerado en cumplir las normas, no dejar “regueras” y ser buenos ciudadanos. Le preocupan que hayan ocurrido peleas entre los recicladores por los cartones. Estos conflictos, se deben a que algunos tienen zonas delimitadas y no permiten que nadie agarre material en esos lugares.

Gabriel Infante, Angélica Aponte, José Espinoza

María Evíes, trabaja con sus hijos Fabián Alvarado de 13 años y Sebastián Alvarado de 12 años. Comenta que fueron los muchachos que iniciaron el negocio, siempre en las tardes veían pasar un señor mayor con su carrucha llena de cartones, por lo que decidieron incursionar en el negocio.

Tiene un año en la actividad y recogen unos 50 kg de cartón al día y de película o plástico recogen unos 20 kg semanales.

María decidió acompañar a sus hijos; pues los muchachos eran atacados por recicladores adultos quienes les quitaban el cartón o no los dejan trabajar. El señor Juan Hernández los ayuda ocasionalmente. Inician su faena a partir del mediodía.  Viven en Barrio Unión cerca de las empresas recicladoras.

Gregory Villegas  de 32 años y Yurubí Ramírez de 31 años son una pareja. Entre ambos tienes 5 hijos: dos de ella y tres de Gregory. Son de Barquisimeto, viven cerca del parque Ayacucho y tiene 4 años como recicladores.

Al ser consultados sobre su oficio anterior y las cantidades recolectadas y los ingresos manifestaron lo siguiente:

Anteriormente eran comerciantes de piña y en la actualidad, a veces se ayuda con la electrónica o como comerciante de otros productos. En la semana flexible recogen unos 100 kg de cartón y en la semana radical bajan a 80 kg o menos. De película recogen unos 3 o 2 kg diariamente según sea la semana flexible o radical. Recorren otras calles del centro para no tener problemas con algunas mujeres recicladoras, que “cuchillo en mano” los han amenazado si les tocan su material.

Manifiesta que algunas semanas pueden obtener hasta 50$. Esta realidad, lleva a reflexionar sobre los míseros sueldos que reciben los funcionarios públicos, en cualquiera de los puestos que ocupen. Lo que demuestra que es falta de voluntad del estado para no buscar fuentes alternas de financiamiento que le permitan mejorar las condiciones laborales de los trabajadores de la administración pública nacional.

El reciclaje es familiar y debe ser triplemente protegido por el estado

Estos testimonios dejan en evidencia que el reciclaje en Barquisimeto, es una actividad que se realiza en familias, que se va haciendo un oficio inter-generacional, es decir pasará de padres a hijos y formará una cultura del reciclador. Esto amerita la triple protección del estado como:

1. Actividad familiar que asegura su sustento.

2. Nuevas empresas generadoras de empleo.

3.  Actividad ambiental y de salud pública, que permite alargar la vida útil de rellenos sanitarios, vertederos y mejora la limpieza de la ciudad.

Se espera que los recicladores logren conformar empresas familiares, con sus marcas y visión de negocios, que les permita mejorar sus ingresos, aumentar la calidad y eficiencia de la actividad y que además se incorporen a la lucha ecológica; pues; si bien es cierto que se reconocen como recicladores; pero todavía no se consideran ambientalistas, lo que indica que necesitan capacitación y motivación en esta área.

Imagen referencial tomada https://www.eluniversal.com.co/cartagena/recicladores-fortalecidos-con-47-vehiculos-245635-DWEU355042

El reciclaje puede ser un emprendimiento social

En los actuales momentos donde existen una gran cantidad de nuevas empresas, llamadas como emprendimientos; sería propicio incluir al reciclaje; pues, genera empleos y recursos económicos. Pero, a pesar de lo cotidiano que pueda ser, el reciclaje es una actividad mal vista todavía, subestimada y poco valorada. Incluso algunos lo califican como una actividad para “personas de la calle”.

A pesar de su importancia y los ingresos que puedan obtenerse, no es considerado un emprendimiento. Esto se debe a que tal vez no tiene el nivel de organización como empresa, o porque no manejan una marca comercial o personal o simplemente porque no se ve tan “chic” o tan “fashión” como otros oficios, productos o servicios.

Esto deja las puertas abiertas para organizar esta actividad y formalizarla como microempresas, cooperativas, fundaciones ambientales o cualquier otra figura asociativa o comercial, que permita llevar el reciclaje de una actividad informal, marginada a una actividad clave del sector I de la economía que implica la transformación de la materia prima. Además, reciclar forma parte esencial de la nueva economía circular o economía verde.

También es necesario transformar al reciclaje en un emprendimiento, es decir un negocio innovador, aplicando las diversas estrategias que los caracterizan: visión de negocio, formalización de una marca, estrategia de mercadeo, entre otras.  Esto se traduce en que deben constituirse o registrarse, tener un plan de negocios, una estrategia de mercadeo, más allá de simplemente conversar con algunos locales para que les faciliten los cartones para luego venderlos.

El reciclaje encaja perfectamente como emprendimiento social, el cual describen sus objetivos  como: “mitigar un problema de la sociedad, … comunicar de su existencia, hablar de él, ponerlo en la agenda pública, por lo que asumen funciones educativas, medioambientales y de concienciación sobre problemas de salud o adicciones, entre muchasotras. También, como cualquier otro emprendimiento, suponen un ingreso económico para muchas familias, muchas veces asentadas en zonas de vulnerabilidad.”  Tomado de https://blog.socialab.com/que-es-emprendimiento-social/

Estos emprendimientos surgen como respuesta ciudadana a problemas que el estado o los gobiernos no logran resolver y como una fuente de ingreso, rápida y relativamente con poca inversión.

En Barquisimeto, el reciclaje es una actividad familiar, un oficio intergeneracional y una actividad económica que necesita un impulso para su transformación en emprendimientos sustentables.

¡Viva el reciclaje! ¡Dios bendiga a los recicladores de Venezuela!

aguacatetv.com/

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