Cuentos del Arañero Grande Comandante Reyes


Unos días antes del 4 de febrero yo le decía a Luis: “Quédate en tierra, no vueles”, porque él tenía mucho tiempo sin volar. Se fue a Estados Unidos, a trabajar allá un tiempo por lo del tratamiento del hijo. No es lo mismo agarrar un carro que volar un F-16, después de cinco años sin volarlo. Es muy peligroso. Pero él estaba entrenando escondido, se metía al simulador de vuelos de madrugada. El 4 de febrero no pudo salir a volar. Estuvo preso unos días, no le probaron que estuviera comprometido. Salió de nuevo a la Fuerza Aérea, vigilado por su hermandad conmigo. Pero regresó a trabajar con Castro Soteldo y a preparar la rebelión aérea que funcionó el 27 de noviembre.

Y salió a volar ese día, en un Mirage. No pudo montarse en el F-16, porque al grupo de F-16 no lo pudieron controlar, y eso fue una de las causas de la rendición del 27. Ese grupo tiene mucho poder de combate en el aire, el F-16. Pero sí tomaron los grupos de Mirage, y él tenía muchos más años que no volaba Mirage. Ya levantado el avión, con su hijo y su problema y su mujer, mi comadre, que Dios la bendiga y todos sus muchachos, que son una extraordinaria familia, se fue. Combatió en el aire, voló sobre Caracas. Quizás lo que hizo más noble todavía fue cuando se enteró, volando, que la derrota era inminente. Él estaba pensando dónde aterrizar y entregarse, pero supo por radio que Visconti levantó vuelo con el avión Hércules, y los oficiales que se fueron al Perú. Iban a mandar a perseguir el avión, incluso Carlos Andrés Pérez dio la orden de que, si había que tumbar ese avión con toda esa gente adentro, que lo tumbaran.

¿Sabes lo que hizo Reyes? Llamó a sus compañeros por radio y se fueron tres Mirage a escoltar el avión. Iban a los lados escoltando al Hércules de Visconti, hasta que llegaron a la frontera. Ellos han podido seguir con el avión de Visconti, y asilarse. Reyes en la frontera se devolvió, pensó en su familia, su hijo, aterrizó en Barquisimeto, donde ellos viven y salió con los brazos en alto. Estuvo en prisión con sus dolores, salió de prisión y, lamentablemente, al poco tiempo a Tuto se lo llevó Dios. Luis salió de prisión y se dedicó a su hijo. Yo lo entendía, por supuesto que no podía pedirle que me acompañara. Casi lloró cuando recuerdo esto. Delante de la tumba de Tuto, cuando le pusimos la corona, me dijo: “Hugo, ahora que Dios me llevó a Tuto, me voy contigo, hermano”.

aguacatetv.com/psuv Iribarren

0 comments on “Cuentos del Arañero Grande Comandante Reyes

Deja una respuesta

A %d blogueros les gusta esto: